Mantenimiento de los 30.000 km

Interior de las instalaciones

El mantenimiento de Renault debe realizarse cada año o cada 30.000 km, lo que antes ocurra. En mi caso, lo que se ha cumplido primero ha sido el kilometraje, ya que he alcanzado los 30.000 km ligeramente antes de que se cumpliera el año desde la compra. Finalmente, la revisión se ha efectuado con 30.684 km, apenas un pequeño margen por encima de la cifra redonda, pero dentro de lo razonable y acorde a lo que correspondía.

Al tener contratado el paquete de 5 mantenimientos, esta intervención estaba cubierta. El plan distingue entre mantenimiento tipo A y mantenimiento tipo B. El tipo A incluye:

  • Control de los niveles, estado y estanqueidad del circuito de frenado.
  • Control de la iluminación y señalización exterior. 
  • Control del estado y estanqueidad de los amortiguadores.
  • Control visual del estado del cableado de alta tensión en el compartimento del motor.
  • Limpieza del mecanismo de cierre de la trampilla de la toma de carga.
  • Control del estado y presión de los neumáticos y sistemas de seguridad de las ruedas.
  • Verificación de la presencia de los tapones de las válvulas de las ruedas.
  • Control del desgaste de pastillas y discos de freno.
  • Revisión de las escobillas del limpiaparabrisas y del nivel del líquido lavacristales.
  • Control de los calculadores con el útil de diagnóstico.
  • Reinicialización del aviso de mantenimiento en pantalla.
  • Documentación con colocación de la etiqueta de mantenimiento.

El mantenimiento tipo B es más exhaustivo y, además de todo lo anterior, añade:

  • Control de la iluminación interior.
  • Control del estado y estanqueidad de fuelles, silentblocks y rótulas.
  • Control de la corrosión.
  • Limpieza del techo solar, que en este caso sí equipa la unidad.
  • Limpieza y lubricación de la cerradura del capó.
  • Control de niveles, estado y estanqueidad del circuito de refrigeración.
  • Revisión del estado del parabrisas y de los retrovisores.
  • Control de la presencia de las etiquetas del airbag y del compartimento del motor.
  • Comprobación del funcionamiento de los testigos del cuadro de instrumentos.

Además, cada año o cada 30.000 km, sustituyen también el filtro del habitáculo.

En un uso estándar, de aproximadamente 15.000 km anuales, el plan de mantenimiento de Renault contempla alternar revisiones tipo A y tipo B cada año, manteniendo esa secuencia hasta completar los cinco años o alcanzar los 80.000 km. De esta manera, el vehículo va combinando intervenciones más básicas con otras de carácter más exhaustivo a lo largo del periodo contratado.

Cuando me acerque a los 80.000 kilómetros, algo que ocurrirá en algo más de dos años y antes de que el vehículo alcance los tres años de antigüedad, se llevará a cabo el último mantenimiento incluido en el paquete. En esa ocasión no se aplicará ni el esquema A ni el B, sino que se realizará una revisión integral de todos los puntos clave del vehículo con el objetivo de dejar constancia documentada de su estado general justo antes de finalizar el periodo de mantenimientos contratados.

Este planteamiento implica, en la práctica, que el mayor beneficio del paquete de 5 mantenimientos lo obtienen quienes realizan aproximadamente 15.000 km anuales. En ese escenario se alternan revisiones tipo A y tipo B durante cuatro años, combinando intervenciones básicas y completas. Además, en el tercer año se sustituye el líquido de frenos sin coste adicional y en el cuarto año se reemplaza la batería de 12 voltios también sin coste, lo que supone un valor añadido claro dentro del programa.

En mi caso, al realizar 30.000 kilómetros anuales, el calendario se concentra en el tiempo. Tendré dos mantenimientos completos tipo B y un mantenimiento final de revisión general antes de los 80.000 kilómetros, pero no llegaré a disfrutar de esa secuencia más amplia y escalonada de intervenciones que sí se produce cuando el uso anual es más moderado.

Renault Service Vidal de la Peña (Santander)

La recepción en el taller Vidal de la Peña en Santander ha sido especialmente ágil. En apenas cinco minutos el coche estaba recepcionado, sin esperas innecesarias ni trámites prolongados. La gestión ha sido rápida y profesional. El tiempo estimado para la intervención ha sido de una hora y media, y el coste de esta revisión, de no estar incluida en el paquete, habría sido de 122 €, una cifra razonable para un mantenimiento de 30.000 km en un vehículo eléctrico de este segmento.

Durante la visita he solicitado también el informe del estado de salud de la batería, con la intención de compararlo con los datos que obtengo a través de mi sistema OBD. Me interesa analizar posibles diferencias entre la medición oficial y la que ofrece mi propio software como referencia técnica y seguimiento a largo plazo. El resultado obtenido tras la revisión es muy positivo. Según la medición oficial de Renault, la salud de la batería se sitúa en el 99% de capacidad después de los kilómetros recorridos hasta ahora. Por su parte, el software que utilizo, Car Scanner, muestra un valor ligeramente distinto, concretamente un 98,64%.

SOH de la batería

La diferencia es mínima y probablemente se deba a los criterios de cálculo y al redondeo de los decimales que emplea cada sistema de medición. En cualquier caso, ambas cifras reflejan que el estado de la batería se mantiene prácticamente intacto y dentro de parámetros muy buenos tras este primer año y más de 30.000 kilómetros de uso.

SOH medido en Car Scanner

Aproveché la visita para consultar por la actualización que incorporará la función One Pedal. La información que me trasladaron apunta a que se implementará en los próximos meses mediante actualización remota, aunque la explicación fue bastante genérica y poco concreta. Sinceramente, me genera dudas que un cambio que afecta de forma directa al comportamiento dinámico y a la gestión de la frenada del vehículo se plantee únicamente como una actualización sencilla sin un procedimiento técnico claramente definido y supervisado.

En Francia, según la información disponible, sí existe un procedimiento claro. La actualización se realiza en el taller siguiendo un boletín técnico específico, el BT 88636, que establece de forma detallada cómo debe aplicarse la modificación y bajo qué condiciones debe verificarse su correcto funcionamiento. Todo ello me lleva a pensar que, aunque en España intentan ofrecer una respuesta ante la pregunta del cliente, probablemente aún no dispongan de un calendario ni de un procedimiento totalmente definido para nuestro mercado.

Fallo múltiple que solo se ha producido un día

En cuanto al comportamiento general durante este primer año y algo más de 30.000 km, la experiencia ha sido muy positiva. Únicamente he sufrido un episodio puntual en el que el sistema mostró múltiples errores derivados, según me han explicado, de un fallo de comunicación en una de las unidades de procesamiento durante el arranque. El procedimiento recomendado, salir del vehículo, cerrarlo y esperar entre diez y quince minutos para permitir un reinicio completo de las centralitas, ha demostrado ser eficaz y desde entonces no he vuelto a tener incidencias reseñables.

De cara al próximo año, la siguiente revisión llegará previsiblemente en el entorno de los 60.000 km. En verano realizaré además un viaje a Santiago de Compostela, donde analizaré consumos y comportamiento en desplazamientos largos.

Os comparto un balance económico estimado del ahorro acumulado en estos 30.684 km recorridos durante aproximadamente los últimos diez meses:

Durante este periodo el consumo medio eléctrico ha sido de unos 17kWh/100km, con un coste aproximado de 0,07€/kWh. Con estas condiciones, el gasto total en energía eléctrica para cubrir los kilómetros realizados ha sido de aproximadamente 365€.

Además, en mi caso hay un elemento adicional relevante. Aproximadamente un 35% de los kWh estimados de consumo han sido cargados en horas de producción fotovoltaica y, por tanto, a un coste cero. Sin embargo, para realizar un cálculo conservador y homogéneo, he considerado el supuesto más exigente, es decir, que el 100% de la energía consumida se hubiera pagado igualmente a esos 0,07€/kWh. De esta forma, el análisis es más prudente y comparable.

Si comparo esta situación con un vehículo diésel equivalente con un consumo medio de 5,5 litros cada 100 kilómetros y un precio del combustible de 1,40€/litro, el coste energético para recorrer la misma distancia habría sido de aproximadamente 2.363€ en combustible.

La diferencia entre ambos escenarios supone un ahorro en energía cercano a 1.998€ en favor del vehículo eléctrico.

A este ahorro energético se suman otros conceptos económicos relevantes. En el impuesto municipal he obtenido una bonificación del 75%, lo que representa un ahorro aproximado de 68€ anuales.

El mantenimiento realizado en esta ocasión está incluido dentro del paquete contratado. Si no estuviera cubierto, tendría un coste aproximado de 122€, importe que también puede considerarse como ahorro directo dentro del cálculo global.

Además, cuento con una bonificación en las autopistas de Bizkaia de unos 14€/mes. Considerando un periodo de alrededor de diez meses, el ahorro acumulado por este concepto asciende a aproximadamente 140€.

También he tenido un ahorro significativo en el sistema de estacionamiento regulado OTA del Ayuntamiento de Bilbao. En estos diez meses he abonado aproximadamente 65€ en concepto de aparcamiento gracias a la tarifa reducida aplicada a los vehículos eléctricos, conocida como ticket TECO. En un vehículo no eléctrico habría pagado el doble por el mismo uso, por lo que el ahorro estimado en este apartado ronda también los 65€ adicionales.

A ello se suma el ahorro en el sistema de estacionamiento regulado OCA en Castro Urdiales. En mi caso dispongo de una bonificación del 100% con carácter indefinido, lo que implica que no pago nada por la autorización de estacionamiento en zonas azules del municipio. Si no tuviera esta bonificación, el coste anual sería de aproximadamente 26€, importe que puede considerarse también como ahorro directo.

Si sumamos todos los conceptos, el balance económico estimado en este periodo queda de la siguiente manera:

Ahorro en energía frente al escenario diésel: 1.998€
Ahorro por impuesto municipal: 68€
Ahorro por mantenimiento incluido: 122€
Ahorro por bonificación en autopistas: 140€
Ahorro por OTA y ticket TECO: 65€
Ahorro por OCA en Castro Urdiales: 26€

El ahorro total acumulado en estos 30.684 km ronda aproximadamente los 2.419€.

Se trata de un cálculo basado en valores medios actuales y condiciones reales de uso, pero permite visualizar con claridad cómo la diferencia económica frente a un vehículo de combustión equivalente es significativa y cómo, incluso considerando un escenario conservador, la eficiencia energética y las ventajas fiscales y de movilidad generan un impacto positivo importante en el coste total de utilización.

Por el momento, el balance de este primer año no puede ser más satisfactorio. Sin incidencias relevantes, con costes contenidos y con una experiencia de uso que confirma la decisión tomada, continúo sumando kilómetros con la tranquilidad de que el conjunto responde exactamente a lo esperado.

Un saludo a los que siguen este blog y atentos a la carretera. 

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