Llegó algo que muchos esperaban: el One Pedal

Si tienes un eléctrico y ya has probado el famoso One Pedal de Tesla, sabes perfectamente de qué va la película. Si no, te lo resumo rápido, porque este sistema ha llegado ahora también a Renault y está dando bastante conversación.

One Pedal activado.

El One Pedal no es otra cosa que conducir solo con el acelerador. Levantas el pie y el coche empieza a frenar, gracias a la regeneración, y es capaz de detenerse sin tener que tocar el freno. El Tesla fue de los primeros coches donde se popularizó de verdad este sistema. La idea es sencilla, menos movimientos del pie derecho, más eficiencia y en teoría más comodidad en ciudad.

El problema es que esto no es lo que hemos aprendido toda la vida al volante. Venimos de un sistema donde frenar es una acción clara, pisas el freno y decides la intensidad. Aquí cambia el concepto, porque ya no frenas actuando, sino dejando de acelerar. Y aunque te adaptas, el cerebro necesita su tiempo para recolocarse.

Aviso de la actualización.

Y aquí entra la novedad que me ha tocado estos días con Renault. El 1 de abril me llegó un aviso en la app My Renault indicando que había una actualización OTA próxima para el vehículo, es decir, una actualización por Internet directamente al coche, sin pasar por taller ni concesionario. Algo que, por cierto, no todos los Renault Scénic han tenido igual de suerte, ya que las unidades con fabricación anterior a 2025 van a tener que pasar por el servicio técnico para realizarla. Pero aunque el aviso llegó ese día, no ha sido hasta el 24 de abril cuando realmente me ha saltado en el coche la actualización para iniciarla.

En mi caso se trata de la actualización del Motor Electrico 3.1.2, que es la que incorpora el One Pedal. La instalación se hace en tres fases: una primera de descarga de unos 3 minutos que incluso hice en marcha, una segunda de preparación de unos 19 minutos también en conducción, y una tercera de instalación propiamente dicha de unos 25 minutos, donde ya tienes que dejar el coche aparcado en P, salir del vehículo, cerrarlo y confirmar la actualización para que se haga de forma automática.

Tras 22 minutos ya está preparado para instalar.

De hecho, lo más complicado de todo el proceso no fue la actualización en sí, sino encontrar sitio para aparcar, porque cuando llega el fin de semana en mi zona aparcar se convierte en una pequeña odisea. Una vez completadas estas fases queda instalada la actualización Motor Electrico 3.1.2, que es la que activa el One Pedal.

Y a partir de ahí es donde empieza lo interesante de verdad, porque ya no es teoría ni promesas de software, sino cómo se comporta el coche en el día a día con este nuevo modo activado. La pregunta es inevitable: ¿esto del One Pedal es realmente una mejora clara o es uno de esos cambios que te obligan a reeducarte como conductor?

Porque una cosa es verlo en un vídeo o probarlo cinco minutos, y otra muy distinta es convivir con ello en tráfico real, rotondas, frenadas imprevistas y con una memoria muscular que llevas años construyendo de otra manera. En las siguientes líneas te cuento cómo lo estoy viendo yo después de activarlo y por qué, pese a lo moderno que suena, no tengo tan claro que sea tan redondo como lo pintan.

Que sí, que tiene cosas buenas, sobre todo en ciudad o en atascos, donde puede resultar cómodo, pero en general me sigue pareciendo un sistema bastante delicado. Y ahora lo digo con más fundamento. En su día probé un Tesla y ya me dejó mosca, pero ahora que lo he usado en el día a día, esa sensación se me ha confirmado bastante.

One Pedal.

Cuando te acercas a otro coche despacio, puede parecer hasta cómodo, incluso curioso al principio. Pero a mí hay algo que me chirría mucho, y es el tema de la memoria muscular. Estamos acostumbrados de toda la vida a lo mismo, quieres frenar, cambias de pedal y aprietas el freno más o menos según necesites. Es automático, no lo piensas. Cuanto más aprietas, más frena. Punto. Con el One Pedal eso cambia bastante. Aquí frenar es levantar el pie. No hacer, sino dejar de hacer. Y aunque al principio te adaptas, el problema viene cuando mezclas esto con la forma de conducir de siempre.

Sin One Pedal, levantas el pie del acelerador, el coche sigue rodando y tú decides cuánto frenar. Muchos ya lo hacemos casi sin pensar, calculas la distancia, juegas con la inercia, un poco de regeneración y listo. Lo tienes interiorizado. Con el One Pedal dependes primero de la retención del coche. Y sí, en conducción normal puedes llegar a parar sin tocar el freno, eso está claro. El tema es que no tienes ese control fino inmediato como con el pedal de freno. Si necesitas más frenada o reaccionar más rápido, ya tienes que ir al freno. Y ese cambio, cuando llevas rato conduciendo solo con un pedal, no siempre sale tan natural como en el sistema de siempre.

Y aquí vuelve la memoria muscular. En una situación normal reaccionas sin pensar, pero con este sistema puede haber ese pequeño momento de duda, de si con soltar más el pie vale o si tienes que pisar freno. Y ese instante, aunque sea mínimo, no siempre ayuda. Y en mojado o con poca adherencia, todavía me gusta menos. No es lo mismo modular con el freno que levantar el pie y confiar en cómo actúe el coche.

Ahora bien, hay un punto donde sí tengo que reconocerle algo positivo al One Pedal, y es en el consumo. Curiosamente, no tanto por el sistema en sí, sino por cómo te obliga a conducir. Como no tienes tan claro si la regeneración va a ser suficiente en cada situación o si esa frenada levantando el pie va a bastar para detener el coche justo donde quieres, tu forma de conducir cambia. Empiezas a anticipar mucho más. Calculas mejor las distancias, levantas antes el pie, evitas acelerones innecesarios y haces una conducción mucho más previsible. Y eso, inevitablemente, reduce el consumo.

También ayuda ese último tramo de frenada completamente regenerativa, cuando el coche es capaz de detenerse por sí solo sin usar el freno. Toda esa energía que en un coche sin One Pedal se perdería, aquí se recupera, y en ciudad, donde estás constantemente arrancando y parando, se nota. Pero como he dicho ya, el ahorro no viene tanto de que el sistema sea mejor, sino de que el conductor cambia su manera de conducir. Es más una consecuencia indirecta que una ventaja pura del One Pedal.

Y además, esto no es solo una sensación mía. Empiezan a salir ya algunos estudios, y curiosamente muchos vienen de China, que ahora mismo es probablemente el mayor laboratorio real de coche eléctrico del mundo. Uno bastante reciente de la Universidad de Tongji, titulado "One-pedal or two-pedal: Does the regenerative braking system improve driving safety?", concluye que en el modo One Pedal se retrasa el paso del acelerador al freno, aumenta la incertidumbre sobre cuándo hay que frenar realmente y que, en situaciones imprevistas, ese pequeño retraso puede empeorar la seguridad. Es decir, justo ese momento de duda del que hablaba antes no es solo una percepción personal, sino que empieza a medirse.

Conducción con pedal único.

Otro estudio, titulado "Evaluation of regenerative braking based on single-pedal control for electric vehicles", sobre sistemas de regeneración con un solo pedal también apuntan a que, aunque pueden mejorar la eficiencia y la comodidad, cambian de forma significativa la interacción con el vehículo y obligan al conductor a adaptarse. Al final, el patrón se repite: en condiciones normales funciona bien, pero cuando la situación deja de ser previsible, es donde pueden aparecer los problemas.

En resumen, que sí, que para ciudad puede tener su punto, pero a mí me parece un sistema al que hay que adaptarse demasiado y que va un poco en contra de lo que llevamos haciendo toda la vida al volante. No lo veo como una mejora clara en seguridad ni en control, más bien como algo que puede darte un susto cuando menos te lo esperas. Sigo pensando que aporta más inconvenientes que ventajas y que, precisamente cuando más te acostumbras al sistema, es cuando puede acabar dando algún disgusto.

Y al final, para mí, lo del One Pedal se va a quedar como lo de la aceleración fulgurante de los eléctricos: está muy bien para enseñárselo y sorprender a alguien. Cuando se monta un cuñado o un amigo que no ha probado uno, ya tengo el pack preparado: activo el One Pedal para que vea que no toco el freno y luego un acelerón de los que te recolocan hasta los empastes. Y después de la demo, vuelta a lo de siempre, modo eco, regeneración al 4 y a conducir normal.

Un saludo a todos los lectores y hasta junio.



Cuando la boca de carga de tu coche eléctrico se bloquea: qué pasó y cómo lo solucioné

El pasado 9 de marzo me desperté con una sorpresa nada agradable: mi coche eléctrico no había cargado durante la noche. Al revisarlo, me di cuenta de que no había insertado el conector del cargador hasta el fondo. Ahí entró en acción la pestañita de bloqueo, un mecanismo de seguridad que impide que alguien retire el cable mientras el coche está cargando. Como el conector no estaba completamente insertado, el coche pensó que todo estaba correcto… pero en realidad no cargó nada.

Intenté introducir el conector con más firmeza, pero seguía sin entrar. Con la linterna comprobé que la pestaña de bloqueo estaba bajada y no había manera de levantarla. He leído casos similares en otros usuarios, algunos más problemáticos, donde la manguera quedaba atrapada y el coche imposible de mover, especialmente en viajes largos. Un verdadero desastre si ocurre fuera de casa.

Puerto de carga bloqueado

Este fallo le puede pasar a cualquiera. Basta con que mientras estás conectando el cable alguien te interrumpa: una llamada, un niño que se cae delante tuyo, o cualquier distracción. Si no acabas de meter el conector y el cargador ya estaba listo para cargar, el sistema puede bloquear el pestillo antes de tiempo. El coche “cree” que está cargando y la boca de carga queda atrapada.

Decidí llamar a Renault y me indicaron que llevara el coche al taller de Laredo. Allí tuve que esperar varias horas mientras desmontaban la rueda y accedían a la boca de carga. Me explicaron que, siguiendo el procedimiento oficial, desbloquear el pestillo podía requerir unas cinco horas de trabajo, aunque el coche estuviera en garantía. Esto incluye quitar la rueda, la protección del paso de rueda, desmontar la boca de carga y revisar todo el mecanismo para verificar que sube y baja correctamente, sin tropiezos y sin piezas defectuosas que necesiten reemplazo.

Para acceder quitaron la rueda y el paso de rueda

Intenté comentarles algún “truco casero” que había visto en blogs, como manipular los pines de control CP y PP del conector, que se conectan antes que la fase y el neutro, y podrían desbloquear el pestillo sin tanto desmontaje. Pero ellos debían seguir el procedimiento oficial y no podían probar atajos.

No quise dejar el coche en el taller ese día porque necesitaba usarlo por la tarde. Sin embargo, ya fijé una cita para la mañana siguiente a las 8, con la intención de que durante ese día realizaran las cinco horas de pruebas y mantenimiento necesarias según el procedimiento oficial. Aproveché también para probar por mi cuenta algunas ideas sobre cómo desbloquear el pestillo, sin sustituir el procedimiento oficial.

Reflexionando sobre lo ocurrido, comprendí la causa del fallo: al insertar el conector lentamente, los pines de control se conectan primero. Si el cargador ya está listo para cargar, puede activar el bloqueo antes de que los pines de fase y neutro entren del todo. Resultado: el coche cree que está cargando, pero en realidad no pasa nada, y el pestillo queda atrapado.

En los cargadores rápidos, este fallo es menos frecuente al conectar el cable. Normalmente introduces el conector, lo sujetas y luego autorizas la carga desde la aplicación. El cargador aún no está listo para cargar, por lo que el pestillo no se bloquea prematuramente. Sin embargo, los cargadores rápidos presentan otro riesgo: al terminar la carga, la manguera es gruesa y pesada, y puede generar torsión entre el conector del coche y el del cargador. Si no sujetas bien el cable al pedir que el cargador deje de cargar, el pestillo puede quedarse atrapado. Mi consejo es sujetar firmemente la manguera antes de pulsar el desbloqueo, evitando fuerzas transversales que impidan que el mecanismo se libere correctamente.

Finalmente, conseguí desbloquear el coche en casa. Introduje el conector hasta donde podía, con el cargador preparado para iniciar la carga, y justo cuando empezó a “negociar” la conexión, presioné el botón lateral de desbloqueo que aborta la carga antes de que comience. Automáticamente, el pestillo volvió a su sitio y el conector quedó libre. Problema resuelto sin necesidad de pasar por el procedimiento largo del taller.

Pestaña de bloqueo retirada

No quiero que se malinterprete: las cinco horas de taller son totalmente necesarias para un diagnóstico completo. Ellos deben verificar todo el mecanismo, revisar el sistema de gestión, asegurar que el accionamiento sube y baja correctamente, comprobar posibles defectos en las piezas y reemplazarlas si es necesario. Esto es imprescindible para garantizar la seguridad y el correcto funcionamiento del vehículo.

El problema surge cuando necesitas continuar tu viaje. Pregunté qué pasaría si el coche se bloquea en un cargador rápido en la calle. La respuesta fue que no podrían hacer nada in situ: habría que desmontar todo, levantar el coche y quizá llamar a una grúa, un proceso largo y costoso. Lo ideal sería disponer de una solución manual de emergencia.

Retirar el taco de goma interior

Palma hacia arriba y meter el dedo corazón  la ranura

Buscar el bulón hacia la derecha de la ranura


Este es el bulón que hay que subir o bajar según convenga

Y efectivamente, existe un método manual que permite al menos liberar el conector: quitando un bloque de goma situado en la parte delantera, por dentro del capó, muy cerca de la boca de carga, se accede a una ranura estrecha. Introduciendo el dedo medio con la palma hacia arriba y palpando un poco hacia la derecha, se puede localizar una ruedita con un bulón que, al moverlo hacia arriba o abajo, desbloquea el pestillo. Renault no puede recomendar este procedimiento en sus manuales por el riesgo de cortarse y por el acceso estrecho, pero es seguro si se realiza con cuidado, ya que la zona de alta tensión está separada y fuera del alcance del dedo.

Ahí está el bulón que hay que subir o bajar (cortesía de Clément Tardy) 

Este método no sustituye el procedimiento oficial, pero permite salir de una situación crítica sin quedarse bloqueado, seguir el viaje y, posteriormente, acudir al taller para una revisión completa si fuese necesario. Una solución de emergencia que puede salvar de un quebradero de cabeza enorme.





Mantenimiento de los 30.000 km

Interior de las instalaciones

El mantenimiento de Renault debe realizarse cada año o cada 30.000 km, lo que antes ocurra. En mi caso, lo que se ha cumplido primero ha sido el kilometraje, ya que he alcanzado los 30.000 km ligeramente antes de que se cumpliera el año desde la compra. Finalmente, la revisión se ha efectuado con 30.684 km, apenas un pequeño margen por encima de la cifra redonda, pero dentro de lo razonable y acorde a lo que correspondía.

Al tener contratado el paquete de 5 mantenimientos, esta intervención estaba cubierta. El plan distingue entre mantenimiento tipo A y mantenimiento tipo B. El tipo A incluye:

  • Control de los niveles, estado y estanqueidad del circuito de frenado.
  • Control de la iluminación y señalización exterior. 
  • Control del estado y estanqueidad de los amortiguadores.
  • Control visual del estado del cableado de alta tensión en el compartimento del motor.
  • Limpieza del mecanismo de cierre de la trampilla de la toma de carga.
  • Control del estado y presión de los neumáticos y sistemas de seguridad de las ruedas.
  • Verificación de la presencia de los tapones de las válvulas de las ruedas.
  • Control del desgaste de pastillas y discos de freno.
  • Revisión de las escobillas del limpiaparabrisas y del nivel del líquido lavacristales.
  • Control de los calculadores con el útil de diagnóstico.
  • Reinicialización del aviso de mantenimiento en pantalla.
  • Documentación con colocación de la etiqueta de mantenimiento.

El mantenimiento tipo B es más exhaustivo y, además de todo lo anterior, añade:

  • Control de la iluminación interior.
  • Control del estado y estanqueidad de fuelles, silentblocks y rótulas.
  • Control de la corrosión.
  • Limpieza del techo solar, que en este caso sí equipa la unidad.
  • Limpieza y lubricación de la cerradura del capó.
  • Control de niveles, estado y estanqueidad del circuito de refrigeración.
  • Revisión del estado del parabrisas y de los retrovisores.
  • Control de la presencia de las etiquetas del airbag y del compartimento del motor.
  • Comprobación del funcionamiento de los testigos del cuadro de instrumentos.

Además, cada año o cada 30.000 km, sustituyen también el filtro del habitáculo.

En un uso estándar, de aproximadamente 15.000 km anuales, el plan de mantenimiento de Renault contempla alternar revisiones tipo A y tipo B cada año, manteniendo esa secuencia hasta completar los cinco años o alcanzar los 80.000 km. De esta manera, el vehículo va combinando intervenciones más básicas con otras de carácter más exhaustivo a lo largo del periodo contratado.

Cuando me acerque a los 80.000 kilómetros, algo que ocurrirá en algo más de dos años y antes de que el vehículo alcance los tres años de antigüedad, se llevará a cabo el último mantenimiento incluido en el paquete. En esa ocasión no se aplicará ni el esquema A ni el B, sino que se realizará una revisión integral de todos los puntos clave del vehículo con el objetivo de dejar constancia documentada de su estado general justo antes de finalizar el periodo de mantenimientos contratados.

Este planteamiento implica, en la práctica, que el mayor beneficio del paquete de 5 mantenimientos lo obtienen quienes realizan aproximadamente 15.000 km anuales. En ese escenario se alternan revisiones tipo A y tipo B durante cuatro años, combinando intervenciones básicas y completas. Además, en el tercer año se sustituye el líquido de frenos sin coste adicional y en el cuarto año se reemplaza la batería de 12 voltios también sin coste, lo que supone un valor añadido claro dentro del programa.

En mi caso, al realizar 30.000 kilómetros anuales, el calendario se concentra en el tiempo. Tendré dos mantenimientos completos tipo B y un mantenimiento final de revisión general antes de los 80.000 kilómetros, pero no llegaré a disfrutar de esa secuencia más amplia y escalonada de intervenciones que sí se produce cuando el uso anual es más moderado.

Renault Service Vidal de la Peña (Santander)

La recepción en el taller Vidal de la Peña en Santander ha sido especialmente ágil. En apenas cinco minutos el coche estaba recepcionado, sin esperas innecesarias ni trámites prolongados. La gestión ha sido rápida y profesional. El tiempo estimado para la intervención ha sido de una hora y media, y el coste de esta revisión, de no estar incluida en el paquete, habría sido de 122 €, una cifra razonable para un mantenimiento de 30.000 km en un vehículo eléctrico de este segmento.

Durante la visita he solicitado también el informe del estado de salud de la batería, con la intención de compararlo con los datos que obtengo a través de mi sistema OBD. Me interesa analizar posibles diferencias entre la medición oficial y la que ofrece mi propio software como referencia técnica y seguimiento a largo plazo. El resultado obtenido tras la revisión es muy positivo. Según la medición oficial de Renault, la salud de la batería se sitúa en el 99% de capacidad después de los kilómetros recorridos hasta ahora. Por su parte, el software que utilizo, Car Scanner, muestra un valor ligeramente distinto, concretamente un 98,64%.

SOH de la batería

La diferencia es mínima y probablemente se deba a los criterios de cálculo y al redondeo de los decimales que emplea cada sistema de medición. En cualquier caso, ambas cifras reflejan que el estado de la batería se mantiene prácticamente intacto y dentro de parámetros muy buenos tras este primer año y más de 30.000 kilómetros de uso.

SOH medido en Car Scanner

Aproveché la visita para consultar por la actualización que incorporará la función One Pedal. La información que me trasladaron apunta a que se implementará en los próximos meses mediante actualización remota, aunque la explicación fue bastante genérica y poco concreta. Sinceramente, me genera dudas que un cambio que afecta de forma directa al comportamiento dinámico y a la gestión de la frenada del vehículo se plantee únicamente como una actualización sencilla sin un procedimiento técnico claramente definido y supervisado.

En Francia, según la información disponible, sí existe un procedimiento claro. La actualización se realiza en el taller siguiendo un boletín técnico específico, el BT 88636, que establece de forma detallada cómo debe aplicarse la modificación y bajo qué condiciones debe verificarse su correcto funcionamiento. Todo ello me lleva a pensar que, aunque en España intentan ofrecer una respuesta ante la pregunta del cliente, probablemente aún no dispongan de un calendario ni de un procedimiento totalmente definido para nuestro mercado.

Fallo múltiple que solo se ha producido un día

En cuanto al comportamiento general durante este primer año y algo más de 30.000 km, la experiencia ha sido muy positiva. Únicamente he sufrido un episodio puntual en el que el sistema mostró múltiples errores derivados, según me han explicado, de un fallo de comunicación en una de las unidades de procesamiento durante el arranque. El procedimiento recomendado, salir del vehículo, cerrarlo y esperar entre diez y quince minutos para permitir un reinicio completo de las centralitas, ha demostrado ser eficaz y desde entonces no he vuelto a tener incidencias reseñables.

De cara al próximo año, la siguiente revisión llegará previsiblemente en el entorno de los 60.000 km. En verano realizaré además un viaje a Santiago de Compostela, donde analizaré consumos y comportamiento en desplazamientos largos.

Os comparto un balance económico estimado del ahorro acumulado en estos 30.684 km recorridos durante aproximadamente los últimos diez meses:

Durante este periodo el consumo medio eléctrico ha sido de unos 17kWh/100km, con un coste aproximado de 0,07€/kWh. Con estas condiciones, el gasto total en energía eléctrica para cubrir los kilómetros realizados ha sido de aproximadamente 365€.

Además, en mi caso hay un elemento adicional relevante. Aproximadamente un 35% de los kWh estimados de consumo han sido cargados en horas de producción fotovoltaica y, por tanto, a un coste cero. Sin embargo, para realizar un cálculo conservador y homogéneo, he considerado el supuesto más exigente, es decir, que el 100% de la energía consumida se hubiera pagado igualmente a esos 0,07€/kWh. De esta forma, el análisis es más prudente y comparable.

Si comparo esta situación con un vehículo diésel equivalente con un consumo medio de 5,5 litros cada 100 kilómetros y un precio del combustible de 1,40€/litro, el coste energético para recorrer la misma distancia habría sido de aproximadamente 2.363€ en combustible.

La diferencia entre ambos escenarios supone un ahorro en energía cercano a 1.998€ en favor del vehículo eléctrico.

A este ahorro energético se suman otros conceptos económicos relevantes. En el impuesto municipal he obtenido una bonificación del 75%, lo que representa un ahorro aproximado de 68€ anuales.

El mantenimiento realizado en esta ocasión está incluido dentro del paquete contratado. Si no estuviera cubierto, tendría un coste aproximado de 122€, importe que también puede considerarse como ahorro directo dentro del cálculo global.

Además, cuento con una bonificación en las autopistas de Bizkaia de unos 14€/mes. Considerando un periodo de alrededor de diez meses, el ahorro acumulado por este concepto asciende a aproximadamente 140€.

También he tenido un ahorro significativo en el sistema de estacionamiento regulado OTA del Ayuntamiento de Bilbao. En estos diez meses he abonado aproximadamente 65€ en concepto de aparcamiento gracias a la tarifa reducida aplicada a los vehículos eléctricos, conocida como ticket TECO. En un vehículo no eléctrico habría pagado el doble por el mismo uso, por lo que el ahorro estimado en este apartado ronda también los 65€ adicionales.

A ello se suma el ahorro en el sistema de estacionamiento regulado OCA en Castro Urdiales. En mi caso dispongo de una bonificación del 100% con carácter indefinido, lo que implica que no pago nada por la autorización de estacionamiento en zonas azules del municipio. Si no tuviera esta bonificación, el coste anual sería de aproximadamente 26€, importe que puede considerarse también como ahorro directo.

Si sumamos todos los conceptos, el balance económico estimado en este periodo queda de la siguiente manera:

Ahorro en energía frente al escenario diésel: 1.998€
Ahorro por impuesto municipal: 68€
Ahorro por mantenimiento incluido: 122€
Ahorro por bonificación en autopistas: 140€
Ahorro por OTA y ticket TECO: 65€
Ahorro por OCA en Castro Urdiales: 26€

El ahorro total acumulado en estos 30.684 km ronda aproximadamente los 2.419€.

Se trata de un cálculo basado en valores medios actuales y condiciones reales de uso, pero permite visualizar con claridad cómo la diferencia económica frente a un vehículo de combustión equivalente es significativa y cómo, incluso considerando un escenario conservador, la eficiencia energética y las ventajas fiscales y de movilidad generan un impacto positivo importante en el coste total de utilización.

Por el momento, el balance de este primer año no puede ser más satisfactorio. Sin incidencias relevantes, con costes contenidos y con una experiencia de uso que confirma la decisión tomada, continúo sumando kilómetros con la tranquilidad de que el conjunto responde exactamente a lo esperado.

Un saludo a los que siguen este blog y atentos a la carretera.