Castro Urdiales - Santiago de Compostela - Castro Urdiales: 1050 kilómetros y la evolución de viajar en eléctrico.

Como cada año desde hace ya ocho años, llega una nueva edición de uno de esos viajes que se han convertido prácticamente en una cita fija: el recorrido hasta Santiago de Compostela. Durante estos últimos ocho años he ido realizando este trayecto con diferentes vehículos, lo que me ha permitido comparar no solo consumos y costes, sino también cómo ha cambiado la propia experiencia de viajar.

Renault Grand Scenic 1.5dCi

El primer viaje los realicé en 2019 con el Renault Grand Scenic 1.5dCi pero, como por aquel entonces viajar en un diesel no era ninguna aventura, no dejé ningún registro de ello en el blog. Entre 2021 y 2024 llegó el turno del coche eléctrico con el Peugeot e-208, una experiencia que quedó reflejada en el blog y que supuso mi primera toma de contacto con los viajes largos en eléctrico: 2021, 2022, 2023 y 2024.

Peugeot e-208

Pero desde que empecé a realizar este recorrido con vehículos eléctricos, la forma de plantear estos viajes ha cambiado mucho. La infraestructura de recarga ha evolucionado enormemente y la cantidad de cargadores disponibles ha crecido de forma exponencial respecto a aquellos primeros años. Lo que antes obligaba a planificar cada kilómetro casi al detalle, hoy resulta mucho más sencillo en buena parte del recorrido.

Eso sí, no todas las zonas han evolucionado al mismo ritmo. En el norte de España existe una diferencia importante entre territorios. País Vasco cuenta con una red muy desarrollada, Cantabria ha mejorado mucho su oferta y Asturias actualmente está bastante bien cubierta. Sin embargo, Galicia sigue siendo una de las zonas donde menos expansión de carga rápida ha tenido en esta parte del norte.

Precisamente la ruta entre Tapia de Casariego y Santiago de Compostela es un buen ejemplo. Desde Tapia hacia Galicia el número de puntos de carga rápida disminuye notablemente y, aunque es cierto que cada vez se empiezan a ver más cargadores, muchos quedan fuera de esta ruta concreta. Hay algún punto intermedio, como el de Curtis, pero la sensación general es que todavía falta una infraestructura más sólida para una ruta tan utilizada.

Por eso Tapia de Casariego tiene una importancia estratégica. Es un punto clave para muchos usuarios que realizan este recorrido y, aunque actualmente cuenta con cargadores de Zunder, la infraestructura se queda corta. En la práctica hay dos cargadores disponibles, ya que uno de ellos suele estar fuera de servicio, cuando probablemente sería un emplazamiento ideal para una plataforma con seis cargadores completamente operativos. El espacio existe y la ubicación es buena, por lo que sería una mejora que beneficiaría a todos aquellos que utilizan esta ruta hacia Galicia.

Fieles a nuestra cita anual

Este año repetimos viaje a Santiago de Compostela con el Renault Scenic E-Tech, un modelo con el que ya es la segunda vez que realizo este recorrido. Después de la primera experiencia, tocaba volver a enfrentarse a la ruta habitual, comprobar consumos, tiempos de carga, comportamiento en carretera y, sobre todo, ver cómo encaja un eléctrico de este tamaño en un viaje largo que ya tengo perfectamente medido.

El viaje comenzó en Castro Urdiales sobre las nueve y media de la mañana con la batería al 100% y con la intención inicial de realizar la primera parada en Tapia de Casariego. Según la previsión inicial del coche, llegaríamos allí con apenas un 4% de batería, aunque a medida que avanzaban los kilómetros la estimación fue mejorando hasta situarse entre el 11% y el 12%. Como es habitual, el recorrido se realizó en modo Eco y con una velocidad máxima limitada a 115 km/h.

Sin embargo, poco después de dejar atrás Santander surgió un pequeño imprevisto: nos dimos cuenta de que habíamos olvidado comprar el pan para preparar el tradicional pan con tumaca que queríamos comer durante la parada de carga en Tapia. Además, al ser domingo, el supermercado Alimerka situado junto a los cargadores estaba cerrado, dejando aquella zona prácticamente sin servicios. Por ese motivo decidimos adelantar la parada y detenernos en Unquera.

Llegamos a Unquera con un 75% de batería y aprovechamos para recargar el coche mientras comprábamos pan en un supermercado abierto y tomábamos un café. Durante esta parada añadimos 14,16 kWh a la batería, con un coste de 6,37 €. La zona se ha convertido en uno de los mejores puntos de parada del norte gracias a la ampliación de la estación de carga de Zunder, que ya cuenta con doce cargadores. Aunque personalmente me parece una parada demasiado cercana a Castro Urdiales, apenas unos 125 kilómetros desde casa, en esta ocasión resolvió el tema alimenticio. Salimos de Unquera con un 92% de batería.

La siguiente parada fue Tapia de Casariego, donde llegamos con un 40% de batería. Allí aprovechamos para comer tranquilamente mientras el coche esperaba su turno para cargar. Y, una vez más, se repitió una situación que lamentablemente ya se ha convertido en habitual los domingos en este punto de recarga.

Aunque existen cuatro plazas, uno de los cargadores suele estar fuera de servicio, reduciendo la capacidad real de la instalación. Al llegar, los cargadores disponibles estaban ocupados y volvimos a encontrarnos con el problema de algunos usuarios que dejan el coche conectado y se marchan durante horas, incluso cuando la carga ya ha terminado.

Una vez conseguimos cargar, añadimos 34,48 kWh a la batería, con un coste de 15,52 €. Tras completar la recarga salimos con un 80% de batería y continuamos rumbo a Santiago de Compostela, donde llegamos con un 36%.

En total, durante el viaje se recargaron 48,64 kWh entre las paradas de Unquera y Tapia de Casariego. El coste conjunto de ambas recargas fue de 21,89 €. Teniendo en cuenta los 528,3 kilómetros recorridos, el coste energético del trayecto se situó en 4,14 € por cada 100 kilómetros.

Datos del recorrido entero.

Para poner este dato en contexto, resulta interesante compararlo con un vehículo equivalente con motor diésel. Tomando como referencia un consumo medio de unos 5,8 litros cada 100 kilómetros para un coche de características similares y un precio del gasóleo alrededor de 1,78 euros por litro, este mismo viaje habría supuesto aproximadamente 30,6 litros de combustible y un coste cercano a los 54,50 €.

La diferencia sería de unos 32 € a favor del vehículo eléctrico únicamente en energía, sin tener en cuenta otros factores como mantenimiento, revisiones o diferencias de precio entre vehículos.

Además del coste energético, también resulta interesante analizar el tiempo total del viaje. Salimos de Castro Urdiales a las 9:30 de la mañana y llegamos a Santiago de Compostela a las 16:30, completando los 528,3 kilómetros en un tiempo total de siete horas.

Gracias a los datos de velocidad media registrados por el vehículo, podemos calcular que el tiempo real de conducción fue de aproximadamente 5 horas y 40 minutos, por lo que estuvimos alrededor de una hora y veinte minutos detenidos durante el trayecto. Ese tiempo incluye las dos paradas principales del viaje: la de Unquera, para tomar un café, comprar pan y realizar una pequeña recarga, y la de Tapia de Casariego, donde aprovechamos la carga del vehículo para comer.

Un coche diésel equivalente habría podido reducir algo ese tiempo al no necesitar realizar recargas, aunque la diferencia real probablemente no sería tan grande en un viaje de esta distancia, donde una parada de descanso también resulta bastante habitual.

Tres días después hice el viaje de vuelta desde Santiago de Compostela hasta Castro Urdiales. Tenía que hacer unas gestiones en casa y he aprovechado para regresar antes de lo previsto. He salido de Santiago de Compostela sobre las diez de la mañana y he llegado a Castro Urdiales alrededor de las cinco y media de la tarde. En total han sido 527,4 kilómetros recorridos, con una velocidad media de 91,8 km/h y un consumo medio de 18,7 kWh/100 km. El tiempo efectivo de conducción ha sido de 5 horas y 44 minutos.

Cargadores de Endesa en Santiago de Compostela

La idea inicial era hacer una sola parada para cargar. Salía de Santiago de Compostela con un 79% de batería y, al introducir el destino en el Android Automotive, calculé una parada en uno de los cargadores Zunder situados junto a varias facultades de ingeniería de Gijón. El navegador indicaba que llegaría con un 4% de batería, aunque por experiencia sé que durante el viaje esa previsión suele mejorar varios puntos, por lo que esperaba llegar con un 14% o un 15%.

Sin embargo, al llegar a la costa asturiana observé que el porcentaje previsto a destino apenas mejoraba. Seguía moviéndose entre el 5% y el 6%, así que preferí no arriesgar y realicé una pequeña parada de seguridad en una estación de servicio equipada con cuatro cargadores dobles de Iberdrola de 400 kW. Allí cargué únicamente entre 6 y 8 kWh, lo suficiente para llegar a Gijón con más margen. Fueron apenas cinco minutos de parada, aunque pagando la energía a unos 0,6 € por kWh, un precio que sigue pareciéndome excesivo.

Continué viaje hasta Gijón con la intención de comer mientras cargaba. Mi plan era utilizar un cargador Zunder situado justo enfrente del merendero La Casina donde sirven un menú del día por 14 € que está francamente bien. Sin embargo, poco antes de llegar, Google Maps me avisó de que el cargador estaba temporalmente fuera de servicio.

Como en la zona hay varios cargadores Zunder repartidos por distintos edificios universitarios, me dirigí a otro de ellos. Conecté el coche y observé que la potencia subía hasta los 100 kW. Todo parecía normal. Aproveché para ir andando hasta el mismo merendero, esta vez a unos diez minutos del cargador.

Mientras estaba comiendo, consulté la aplicación y vi algo extraño. La potencia había caído desde los 100 kW iniciales hasta unos 38 kW y poco después la carga se había detenido por completo. Apenas había recuperado un 3% o un 4% de batería.

Como ya me habían servido la comida, no tenía sentido volver inmediatamente al cargador, pero sí decidí llamar al servicio de atención de Zunder. La persona que me atendió fue muy amable y revisó el estado del equipo. Me comentó que el cargador parecía funcionar correctamente y que el motivo registrado para la parada era un exceso de temperatura. La pregunta era evidente: ¿temperatura de qué? No supo concretármelo. Podía ser algún sensor del propio cargador o alguna información procedente del vehículo. La duda quedó en el aire.

Después de comer regresé al cargador. Probé con la otra manguera por si existía algún problema puntual en el conector utilizado inicialmente. La carga volvió a arrancar correctamente, recuperó algunos puntos porcentuales de batería y volvió a detenerse exactamente igual. Fue entonces cuando decidí conectar el OBD y abrir Car Scanner para investigar un poco más. La sorpresa fue encontrar la batería a casi 40 °C, mientras que el líquido refrigerante asociado al sistema de refrigeración de la batería estaba en torno a 34 °C.

El refrigerante no enfría

Como ya había probado las dos mangueras disponibles y el resultado había sido exactamente el mismo, decidí cambiar completamente de cargador y dirigirme precisamente al que Google Maps había marcado anteriormente como fuera de servicio. Para mi sorpresa, al llegar estaba funcionando perfectamente. Conecté el coche y, casi inmediatamente, escuché ese ruido tan característico que hace el Scenic cuando entra en funcionamiento el sistema de refrigeración de la batería. Quien tenga este coche sabe perfectamente a qué sonido me refiero.

Lo interesante es que, en ese momento, la batería seguía prácticamente a la misma temperatura que en los intentos anteriores. Sin embargo, esta vez ocurrió algo distinto. Con Car Scanner abierto pude observar cómo la temperatura del refrigerante descendía desde unos 33 °C hasta aproximadamente 25 °C. La temperatura de la batería también comenzó a bajar, pasando de unos 42 °C a unos 40 °C.

El refrigerante ya enfría

A partir de ese momento la carga continuó sin el menor problema hasta alcanzar el 80% de batería. Precisamente por eso no tengo claro dónde estuvo realmente el origen del problema. Si la batería estaba demasiado caliente, ¿por qué en este tercer intento sí se activó correctamente la refrigeración y en los dos anteriores no? La temperatura inicial era prácticamente la misma. Lo único que había cambiado era el cargador.

La estación de carga rápida y el vehículo mantienen una comunicación constante en la que el coche evalúa sus propios sensores y transmite las órdenes de seguridad. En este caso, el sistema de gestión de la batería (BMS) del Scenic no solo mide la temperatura interna de las celdas, sino también la eficacia de su circuito de refrigeración líquida. Al detectar que el fluido refrigerante ha alcanzado su límite térmico y no puede disipar más calor, el propio vehículo concluye que no podrá controlar la temperatura si continúa la recarga a esa potencia.

Ante esta situación, el vehículo envía una señal directa al cargador informando de una limitación o fallo térmico interno para evitar daños irreversibles en el sistema. Al recibir esta notificación del coche, la estación de carga de Zunder detiene el suministro de electricidad de manera inmediata por protocolo de protección. Por lo tanto, el corte de energía no fue un fallo fortuito del poste, sino una decisión proactiva del automóvil para preservar la salud de su batería al verse sobrepasada su capacidad de refrigeración.

Sin el OBD y sin Car Scanner habría sido prácticamente imposible llegar a estas conclusiones. Desde el punto de vista del usuario, simplemente se observa que la carga comienza correctamente, mantiene una buena potencia durante unos minutos y termina interrumpiéndose sin ninguna explicación.

Por eso creo que Zunder tiene una oportunidad clara de mejora. Cuando una sesión se interrumpe porque el vehículo ha solicitado detener la carga debido a una limitación térmica, esa información debería aparecer de forma clara tanto en la pantalla del cargador como en la aplicación. Si el motivo real es una temperatura excesiva de la batería, el usuario debería saberlo inmediatamente. De lo contrario, uno tiende a pensar que el cargador está averiado cuando en realidad el problema puede estar en el vehículo o en la interacción entre ambos.

En mi caso, solo gracias al OBD y a Car Scanner pude averiguar que había un problema relacionado con la temperatura de la batería y el sistema de refrigeración. Lo que sigo sin tener claro es por qué el coche no activó antes la refrigeración de forma efectiva y sí lo hizo al conectarlo a otro cargador distinto.

Al final llegué a Castro Urdiales sin más incidencias, pero el viaje me dejó una pregunta abierta bastante interesante. Quizá el problema fuera únicamente térmico. Quizá fuera una interacción concreta entre aquel cargador y el coche. O quizá una combinación de ambas cosas. Lo que tengo claro es que, sin información detallada, el usuario se queda completamente a ciegas intentando averiguar qué ha ocurrido realmente.

El viaje completo de 1.109,7 km entre la ida, la vuelta y los desplazamientos de esos dos o tres días por Santiago de Compostela se resolvió con un consumo total de 207,37 kWh de energía y un gasto de 60,61 €. Esto arroja un consumo medio de 18,69 kWh a los 100 km y un coste medio de 5,46 € por cada 100 km recorridos. Teniendo en cuenta la combinación de cargas rápidas en ruta y la recarga doméstica final a un tarifa muy económica, las cifras reflejan una eficiencia notable para un recorrido de larga distancia que combina autopista y tramos urbanos.

Al trasladar este mismo recorrido a un coche diésel con un consumo de 5,8 litros a los 100 km y fijando el precio del carburante en 1,78 € por litro, el gasto se eleva considerablemente. Hacer este viaje con el vehículo de gasoil habría exigido consumir 64,36 litros de combustible, lo que supone un coste medio de 10,32 € cada 100 km y una factura total de 114,57 €.

La conclusión final deja un balance económico todavía más favorable para la movilidad eléctrica, con un ahorro directo de 53,96 € en el bolsillo. A pesar de los contratiempos puntuales con la temperatura de la batería y las estaciones de recarga rápida, el coste del viaje en el eléctrico termina siendo prácticamente la mitad que con el motor térmico.

Una vez más, la experiencia demuestra que viajar en eléctrico ya no es solo una cuestión de ahorro energético. La red de carga ha cambiado completamente respecto a hace unos años y, aunque todavía quedan zonas por mejorar, los viajes largos son perfectamente asumibles con una planificación razonable. El Scenic E-Tech vuelve a demostrar que un eléctrico de este tamaño puede afrontar sin problemas un recorrido de más de 500 kilómetros, con un coste energético muy inferior al de un vehículo equivalente de combustión.

¡Pero aquí no acaban los viajes a Santiago de Compostela! La semana que viene, en apenas cinco o seis días, vuelvo a ponerme en marcha en una escapada relámpago de dos días para la que también iré anotando todos los detalles sobre consumos y cargas. Ya os iré contando por aquí si la experiencia vuelve a ser positiva, así que nos leemos la semana que viene con todos los datos actualizados.

Otra luna rota, esta vez en el Scénic E-Tech y visita al taller oficial Renault

Parece que esto es algo que siempre acaba ocurriéndome con todos los coches que he tenido. Con el Renault Grand Scénic me tocó cambiar la luna delantera dos veces. En el Peugeot e-208 también tuve que sustituirla una vez. Y como este Renault Scénic E-Tech no podía ser menos, el otro día, volviendo de Donostia por la autopista, una piedra lanzada por un camión que circulaba en sentido contrario impactó con mucha fuerza contra el parabrisas. En un primer momento ni siquiera supe dónde había impactado la piedra sobre la luna, y solo al llegar a casa descubrí que había picado justo en una de las esquinas de la luna delantera y que ya había comenzado a rajarse.

Detalle de la luna rajada

Como siempre ocurre en estos casos, el seguro me ofrecía la sustitución a través de Carglass, que es el taller con el que trabajan habitualmente para este tipo de reparaciones. Sin embargo, en esta ocasión preferí que todo el trabajo lo realizara directamente el servicio oficial de Renault.

Toda la gestión con el taller oficial de Renault la he ido realizando por correo electrónico con la propia recepción del concesionario. Cuando me enviaron el presupuesto, aboné la mitad del importe en la cuenta que me facilitaron para poder confirmar la intervención. Ocho días después me dieron cita, concretamente para el día de hoy, para proceder al cambio de la luna. El proceso ha sido bastante ágil desde el punto de vista organizativo, sin apenas esperas una vez aprobado el presupuesto.

Mi compañía de seguros no puso ninguna pega a que llevara el vehículo al servicio oficial. Simplemente me indicaron que debía enviarles una fotografía de la luna dañada antes de la reparación, otra fotografía una vez sustituida y la factura del taller para proceder posteriormente al reembolso.

Revisión del vehículo al entrar al taller

Llegué al taller a las 8:00 de la mañana y me indicaron que el vehículo estaría listo en torno a las 15:30. Entiendo que este tiempo es necesario porque, una vez instalada la luna, el adhesivo necesita un periodo de secado adecuado para garantizar la correcta fijación y seguridad del parabrisas, de modo que el coche no puede moverse hasta que el proceso ha finalizado completamente. En cualquier caso, ya desde primera hora me informaron de ese margen de tiempo.

La verdad es que mi experiencia con Carglass fue buena cuando cambié la luna del antiguo Renault Grand Scénic. Sin embargo, con el Peugeot e-208 no terminé del todo satisfecho. A partir de aquella sustitución el sensor de lluvia nunca volvió a funcionar correctamente. El limpiaparabrisas comenzaba funcionando a velocidad lenta, pero aunque la intensidad de la lluvia no cambiara, iba aumentando la velocidad de forma progresiva hasta resultar claramente excesiva. Siempre pensé que se trataba de un problema de calibración, aunque poco podía reclamar porque ellos aseguraban que habían realizado todos los ajustes correspondientes.

En esta ocasión, además, el coche todavía está en garantía, así que preferí que tanto el montaje como la calibración de todos los sistemas electrónicos quedaran en manos del propio fabricante. Si en el futuro surgiera cualquier problema, tendría mucho más claro dónde reclamar.

Luna nueva y original

Inicialmente Renault me preparó un presupuesto de 880,47€, al que podrían haberse añadido unos 123€ más en caso de que hubiera sido necesario sustituir también el sensor de lluvia. Me explicaron que era un presupuesto genérico porque, en algunos vehículos, ese sensor puede deteriorarse al desmontar la luna antigua. Por suerte no fue necesario cambiarlo, así que la factura definitiva quedó en esos 880,47€.

Por supuesto, ese importe será reembolsado íntegramente por mi compañía de seguros. Cuando reciba el ingreso actualizaré esta entrada para indicar cuánto tiempo han tardado en abonarlo y también comentaré cuál ha sido la aseguradora que ha hecho posible toda la gestión.

Factura a la que hay que añadir el IVA correspondiente

Aproveché también para preguntar en Renault por las diferencias entre una luna original y las que habitualmente monta Carglass. Me comentaron que las lunas originales incorporan todos los sellos, anagramas y especificaciones del fabricante y que además cuentan con tratamientos específicos como filtros para la radiación ultravioleta y para reducir la entrada de calor solar. Según me explicaron, las lunas que utiliza Carglass suelen ser bastante más económicas, aproximadamente la mitad de precio, aunque no siempre ofrecen exactamente las mismas prestaciones.

También me comentaron que, cuando un modelo es muy reciente, incluso Carglass suele solicitar las lunas originales directamente al fabricante porque todavía no existen alternativas en el mercado. Sin embargo, cuando el vehículo ya lleva unos años comercializándose, normalmente utilizan sus propios recambios compatibles.

Cada uno es libre de elegir dónde quiere reparar su vehículo y qué tipo de recambio desea montar. En mi caso, teniendo el coche prácticamente nuevo y todavía en garantía, preferí que todo el proceso lo realizara el servicio oficial y utilizar una luna original.

De momento he podido comprobar que todos los sistemas que dependen de la cámara situada detrás del parabrisas funcionan perfectamente. El reconocimiento de señales, los asistentes a la conducción y el resto de ayudas electrónicas responden con total normalidad. Lo único que todavía no he podido probar ha sido el funcionamiento automático del limpiaparabrisas porque, sencillamente, hoy no ha llovido.

Y poco más. Espero no tener que escribir muchas entradas relacionadas con averías durante una buena temporada. Si todo va bien, la próxima será dentro de aproximadamente un mes, cuando vuelva a realizar el viaje entre Castro Urdiales y Santiago de Compostela que ya hice el año pasado y que por supuesto volveré a contar por aquí con todo detalle.

Mientras tanto, espero que todos los lectores del blog estéis bien. Conducid con mucha precaución y permaneced siempre atentos al tráfico. Nos leemos muy pronto.

Llegó algo que muchos esperaban: el One Pedal

Si tienes un eléctrico y ya has probado el famoso One Pedal de Tesla, sabes perfectamente de qué va la película. Si no, te lo resumo rápido, porque este sistema ha llegado ahora también a Renault y está dando bastante conversación.

One Pedal activado.

El One Pedal no es otra cosa que conducir solo con el acelerador. Levantas el pie y el coche empieza a frenar, gracias a la regeneración, y es capaz de detenerse sin tener que tocar el freno. El Tesla fue de los primeros coches donde se popularizó de verdad este sistema. La idea es sencilla, menos movimientos del pie derecho, más eficiencia y en teoría más comodidad en ciudad.

El problema es que esto no es lo que hemos aprendido toda la vida al volante. Venimos de un sistema donde frenar es una acción clara, pisas el freno y decides la intensidad. Aquí cambia el concepto, porque ya no frenas actuando, sino dejando de acelerar. Y aunque te adaptas, el cerebro necesita su tiempo para recolocarse.

Aviso de la actualización.

Y aquí entra la novedad que me ha tocado estos días con Renault. El 1 de abril me llegó un aviso en la app My Renault indicando que había una actualización OTA próxima para el vehículo, es decir, una actualización por Internet directamente al coche, sin pasar por taller ni concesionario. Algo que, por cierto, no todos los Renault Scénic han tenido igual de suerte, ya que las unidades con fabricación anterior a 2025 van a tener que pasar por el servicio técnico para realizarla. Pero aunque el aviso llegó ese día, no ha sido hasta el 24 de abril cuando realmente me ha saltado en el coche la actualización para iniciarla.

En mi caso se trata de la actualización del Motor Electrico 3.1.2, que es la que incorpora el One Pedal. La instalación se hace en tres fases: una primera de descarga de unos 3 minutos que incluso hice en marcha, una segunda de preparación de unos 19 minutos también en conducción, y una tercera de instalación propiamente dicha de unos 25 minutos, donde ya tienes que dejar el coche aparcado en P, salir del vehículo, cerrarlo y confirmar la actualización para que se haga de forma automática.

Tras 22 minutos ya está preparado para instalar.

De hecho, lo más complicado de todo el proceso no fue la actualización en sí, sino encontrar sitio para aparcar, porque cuando llega el fin de semana en mi zona aparcar se convierte en una pequeña odisea. Una vez completadas estas fases queda instalada la actualización Motor Electrico 3.1.2, que es la que activa el One Pedal.

Y a partir de ahí es donde empieza lo interesante de verdad, porque ya no es teoría ni promesas de software, sino cómo se comporta el coche en el día a día con este nuevo modo activado. La pregunta es inevitable: ¿esto del One Pedal es realmente una mejora clara o es uno de esos cambios que te obligan a reeducarte como conductor?

Porque una cosa es verlo en un vídeo o probarlo cinco minutos, y otra muy distinta es convivir con ello en tráfico real, rotondas, frenadas imprevistas y con una memoria muscular que llevas años construyendo de otra manera. En las siguientes líneas te cuento cómo lo estoy viendo yo después de activarlo y por qué, pese a lo moderno que suena, no tengo tan claro que sea tan redondo como lo pintan.

Que sí, que tiene cosas buenas, sobre todo en ciudad o en atascos, donde puede resultar cómodo, pero en general me sigue pareciendo un sistema bastante delicado. Y ahora lo digo con más fundamento. En su día probé un Tesla y ya me dejó mosca, pero ahora que lo he usado en el día a día, esa sensación se me ha confirmado bastante.

One Pedal.

Cuando te acercas a otro coche despacio, puede parecer hasta cómodo, incluso curioso al principio. Pero a mí hay algo que me chirría mucho, y es el tema de la memoria muscular. Estamos acostumbrados de toda la vida a lo mismo, quieres frenar, cambias de pedal y aprietas el freno más o menos según necesites. Es automático, no lo piensas. Cuanto más aprietas, más frena. Punto. Con el One Pedal eso cambia bastante. Aquí frenar es levantar el pie. No hacer, sino dejar de hacer. Y aunque al principio te adaptas, el problema viene cuando mezclas esto con la forma de conducir de siempre.

Sin One Pedal, levantas el pie del acelerador, el coche sigue rodando y tú decides cuánto frenar. Muchos ya lo hacemos casi sin pensar, calculas la distancia, juegas con la inercia, un poco de regeneración y listo. Lo tienes interiorizado. Con el One Pedal dependes primero de la retención del coche. Y sí, en conducción normal puedes llegar a parar sin tocar el freno, eso está claro. El tema es que no tienes ese control fino inmediato como con el pedal de freno. Si necesitas más frenada o reaccionar más rápido, ya tienes que ir al freno. Y ese cambio, cuando llevas rato conduciendo solo con un pedal, no siempre sale tan natural como en el sistema de siempre.

Y aquí vuelve la memoria muscular. En una situación normal reaccionas sin pensar, pero con este sistema puede haber ese pequeño momento de duda, de si con soltar más el pie vale o si tienes que pisar freno. Y ese instante, aunque sea mínimo, no siempre ayuda. Y en mojado o con poca adherencia, todavía me gusta menos. No es lo mismo modular con el freno que levantar el pie y confiar en cómo actúe el coche.

Ahora bien, hay un punto donde sí tengo que reconocerle algo positivo al One Pedal, y es en el consumo. Curiosamente, no tanto por el sistema en sí, sino por cómo te obliga a conducir. Como no tienes tan claro si la regeneración va a ser suficiente en cada situación o si esa frenada levantando el pie va a bastar para detener el coche justo donde quieres, tu forma de conducir cambia. Empiezas a anticipar mucho más. Calculas mejor las distancias, levantas antes el pie, evitas acelerones innecesarios y haces una conducción mucho más previsible. Y eso, inevitablemente, reduce el consumo.

También ayuda ese último tramo de frenada completamente regenerativa, cuando el coche es capaz de detenerse por sí solo sin usar el freno. Toda esa energía que en un coche sin One Pedal se perdería, aquí se recupera, y en ciudad, donde estás constantemente arrancando y parando, se nota. Pero como he dicho ya, el ahorro no viene tanto de que el sistema sea mejor, sino de que el conductor cambia su manera de conducir. Es más una consecuencia indirecta que una ventaja pura del One Pedal.

Y además, esto no es solo una sensación mía. Empiezan a salir ya algunos estudios, y curiosamente muchos vienen de China, que ahora mismo es probablemente el mayor laboratorio real de coche eléctrico del mundo. Uno bastante reciente de la Universidad de Tongji, titulado "One-pedal or two-pedal: Does the regenerative braking system improve driving safety?", concluye que en el modo One Pedal se retrasa el paso del acelerador al freno, aumenta la incertidumbre sobre cuándo hay que frenar realmente y que, en situaciones imprevistas, ese pequeño retraso puede empeorar la seguridad. Es decir, justo ese momento de duda del que hablaba antes no es solo una percepción personal, sino que empieza a medirse.

Conducción con pedal único.

Otro estudio, titulado "Evaluation of regenerative braking based on single-pedal control for electric vehicles", sobre sistemas de regeneración con un solo pedal también apuntan a que, aunque pueden mejorar la eficiencia y la comodidad, cambian de forma significativa la interacción con el vehículo y obligan al conductor a adaptarse. Al final, el patrón se repite: en condiciones normales funciona bien, pero cuando la situación deja de ser previsible, es donde pueden aparecer los problemas.

En resumen, que sí, que para ciudad puede tener su punto, pero a mí me parece un sistema al que hay que adaptarse demasiado y que va un poco en contra de lo que llevamos haciendo toda la vida al volante. No lo veo como una mejora clara en seguridad ni en control, más bien como algo que puede darte un susto cuando menos te lo esperas. Sigo pensando que aporta más inconvenientes que ventajas y que, precisamente cuando más te acostumbras al sistema, es cuando puede acabar dando algún disgusto.

Y al final, para mí, lo del One Pedal se va a quedar como lo de la aceleración fulgurante de los eléctricos: está muy bien para enseñárselo y sorprender a alguien. Cuando se monta un cuñado o un amigo que no ha probado uno, ya tengo el pack preparado: activo el One Pedal para que vea que no toco el freno y luego un acelerón de los que te recolocan hasta los empastes. Y después de la demo, vuelta a lo de siempre, modo eco, regeneración al 4 y a conducir normal.

Un saludo a todos los lectores y hasta junio.



Cuando la boca de carga de tu coche eléctrico se bloquea: qué pasó y cómo lo solucioné

El pasado 9 de marzo me desperté con una sorpresa nada agradable: mi coche eléctrico no había cargado durante la noche. Al revisarlo, me di cuenta de que no había insertado el conector del cargador hasta el fondo. Ahí entró en acción la pestañita de bloqueo, un mecanismo de seguridad que impide que alguien retire el cable mientras el coche está cargando. Como el conector no estaba completamente insertado, el coche pensó que todo estaba correcto… pero en realidad no cargó nada.

Intenté introducir el conector con más firmeza, pero seguía sin entrar. Con la linterna comprobé que la pestaña de bloqueo estaba bajada y no había manera de levantarla. He leído casos similares en otros usuarios, algunos más problemáticos, donde la manguera quedaba atrapada y el coche imposible de mover, especialmente en viajes largos. Un verdadero desastre si ocurre fuera de casa.

Puerto de carga bloqueado

Este fallo le puede pasar a cualquiera. Basta con que mientras estás conectando el cable alguien te interrumpa: una llamada, un niño que se cae delante tuyo, o cualquier distracción. Si no acabas de meter el conector y el cargador ya estaba listo para cargar, el sistema puede bloquear el pestillo antes de tiempo. El coche “cree” que está cargando y la boca de carga queda atrapada.

Decidí llamar a Renault y me indicaron que llevara el coche al taller de Laredo. Allí tuve que esperar varias horas mientras desmontaban la rueda y accedían a la boca de carga. Me explicaron que, siguiendo el procedimiento oficial, desbloquear el pestillo podía requerir unas cinco horas de trabajo, aunque el coche estuviera en garantía. Esto incluye quitar la rueda, la protección del paso de rueda, desmontar la boca de carga y revisar todo el mecanismo para verificar que sube y baja correctamente, sin tropiezos y sin piezas defectuosas que necesiten reemplazo.

Para acceder quitaron la rueda y el paso de rueda

Intenté comentarles algún “truco casero” que había visto en blogs, como manipular los pines de control CP y PP del conector, que se conectan antes que la fase y el neutro, y podrían desbloquear el pestillo sin tanto desmontaje. Pero ellos debían seguir el procedimiento oficial y no podían probar atajos.

No quise dejar el coche en el taller ese día porque necesitaba usarlo por la tarde. Sin embargo, ya fijé una cita para la mañana siguiente a las 8, con la intención de que durante ese día realizaran las cinco horas de pruebas y mantenimiento necesarias según el procedimiento oficial. Aproveché también para probar por mi cuenta algunas ideas sobre cómo desbloquear el pestillo, sin sustituir el procedimiento oficial.

Reflexionando sobre lo ocurrido, comprendí la causa del fallo: al insertar el conector lentamente, los pines de control se conectan primero. Si el cargador ya está listo para cargar, puede activar el bloqueo antes de que los pines de fase y neutro entren del todo. Resultado: el coche cree que está cargando, pero en realidad no pasa nada, y el pestillo queda atrapado.

En los cargadores rápidos, este fallo es menos frecuente al conectar el cable. Normalmente introduces el conector, lo sujetas y luego autorizas la carga desde la aplicación. El cargador aún no está listo para cargar, por lo que el pestillo no se bloquea prematuramente. Sin embargo, los cargadores rápidos presentan otro riesgo: al terminar la carga, la manguera es gruesa y pesada, y puede generar torsión entre el conector del coche y el del cargador. Si no sujetas bien el cable al pedir que el cargador deje de cargar, el pestillo puede quedarse atrapado. Mi consejo es sujetar firmemente la manguera antes de pulsar el desbloqueo, evitando fuerzas transversales que impidan que el mecanismo se libere correctamente.

Finalmente, conseguí desbloquear el coche en casa. Introduje el conector hasta donde podía, con el cargador preparado para iniciar la carga, y justo cuando empezó a “negociar” la conexión, presioné el botón lateral de desbloqueo que aborta la carga antes de que comience. Automáticamente, el pestillo volvió a su sitio y el conector quedó libre. Problema resuelto sin necesidad de pasar por el procedimiento largo del taller.

Pestaña de bloqueo retirada

No quiero que se malinterprete: las cinco horas de taller son totalmente necesarias para un diagnóstico completo. Ellos deben verificar todo el mecanismo, revisar el sistema de gestión, asegurar que el accionamiento sube y baja correctamente, comprobar posibles defectos en las piezas y reemplazarlas si es necesario. Esto es imprescindible para garantizar la seguridad y el correcto funcionamiento del vehículo.

El problema surge cuando necesitas continuar tu viaje. Pregunté qué pasaría si el coche se bloquea en un cargador rápido en la calle. La respuesta fue que no podrían hacer nada in situ: habría que desmontar todo, levantar el coche y quizá llamar a una grúa, un proceso largo y costoso. Lo ideal sería disponer de una solución manual de emergencia.

Retirar el taco de goma interior

Palma hacia arriba y meter el dedo corazón  la ranura

Buscar el bulón hacia la derecha de la ranura


Este es el bulón que hay que subir o bajar según convenga

Y efectivamente, existe un método manual que permite al menos liberar el conector: quitando un bloque de goma situado en la parte delantera, por dentro del capó, muy cerca de la boca de carga, se accede a una ranura estrecha. Introduciendo el dedo medio con la palma hacia arriba y palpando un poco hacia la derecha, se puede localizar una ruedita con un bulón que, al moverlo hacia arriba o abajo, desbloquea el pestillo. Renault no puede recomendar este procedimiento en sus manuales por el riesgo de cortarse y por el acceso estrecho, pero es seguro si se realiza con cuidado, ya que la zona de alta tensión está separada y fuera del alcance del dedo.

Ahí está el bulón que hay que subir o bajar (cortesía de Clément Tardy) 

Este método no sustituye el procedimiento oficial, pero permite salir de una situación crítica sin quedarse bloqueado, seguir el viaje y, posteriormente, acudir al taller para una revisión completa si fuese necesario. Una solución de emergencia que puede salvar de un quebradero de cabeza enorme.





Mantenimiento de los 30.000 km

Interior de las instalaciones

El mantenimiento de Renault debe realizarse cada año o cada 30.000 km, lo que antes ocurra. En mi caso, lo que se ha cumplido primero ha sido el kilometraje, ya que he alcanzado los 30.000 km ligeramente antes de que se cumpliera el año desde la compra. Finalmente, la revisión se ha efectuado con 30.684 km, apenas un pequeño margen por encima de la cifra redonda, pero dentro de lo razonable y acorde a lo que correspondía.

Al tener contratado el paquete de 5 mantenimientos, esta intervención estaba cubierta. El plan distingue entre mantenimiento tipo A y mantenimiento tipo B. El tipo A incluye:

  • Control de los niveles, estado y estanqueidad del circuito de frenado.
  • Control de la iluminación y señalización exterior. 
  • Control del estado y estanqueidad de los amortiguadores.
  • Control visual del estado del cableado de alta tensión en el compartimento del motor.
  • Limpieza del mecanismo de cierre de la trampilla de la toma de carga.
  • Control del estado y presión de los neumáticos y sistemas de seguridad de las ruedas.
  • Verificación de la presencia de los tapones de las válvulas de las ruedas.
  • Control del desgaste de pastillas y discos de freno.
  • Revisión de las escobillas del limpiaparabrisas y del nivel del líquido lavacristales.
  • Control de los calculadores con el útil de diagnóstico.
  • Reinicialización del aviso de mantenimiento en pantalla.
  • Documentación con colocación de la etiqueta de mantenimiento.

El mantenimiento tipo B es más exhaustivo y, además de todo lo anterior, añade:

  • Control de la iluminación interior.
  • Control del estado y estanqueidad de fuelles, silentblocks y rótulas.
  • Control de la corrosión.
  • Limpieza del techo solar, que en este caso sí equipa la unidad.
  • Limpieza y lubricación de la cerradura del capó.
  • Control de niveles, estado y estanqueidad del circuito de refrigeración.
  • Revisión del estado del parabrisas y de los retrovisores.
  • Control de la presencia de las etiquetas del airbag y del compartimento del motor.
  • Comprobación del funcionamiento de los testigos del cuadro de instrumentos.

Además, cada año o cada 30.000 km, sustituyen también el filtro del habitáculo.

En un uso estándar, de aproximadamente 15.000 km anuales, el plan de mantenimiento de Renault contempla alternar revisiones tipo A y tipo B cada año, manteniendo esa secuencia hasta completar los cinco años o alcanzar los 80.000 km. De esta manera, el vehículo va combinando intervenciones más básicas con otras de carácter más exhaustivo a lo largo del periodo contratado.

Cuando me acerque a los 80.000 kilómetros, algo que ocurrirá en algo más de dos años y antes de que el vehículo alcance los tres años de antigüedad, se llevará a cabo el último mantenimiento incluido en el paquete. En esa ocasión no se aplicará ni el esquema A ni el B, sino que se realizará una revisión integral de todos los puntos clave del vehículo con el objetivo de dejar constancia documentada de su estado general justo antes de finalizar el periodo de mantenimientos contratados.

Este planteamiento implica, en la práctica, que el mayor beneficio del paquete de 5 mantenimientos lo obtienen quienes realizan aproximadamente 15.000 km anuales. En ese escenario se alternan revisiones tipo A y tipo B durante cuatro años, combinando intervenciones básicas y completas. Además, en el tercer año se sustituye el líquido de frenos sin coste adicional y en el cuarto año se reemplaza la batería de 12 voltios también sin coste, lo que supone un valor añadido claro dentro del programa.

En mi caso, al realizar 30.000 kilómetros anuales, el calendario se concentra en el tiempo. Tendré dos mantenimientos completos tipo B y un mantenimiento final de revisión general antes de los 80.000 kilómetros, pero no llegaré a disfrutar de esa secuencia más amplia y escalonada de intervenciones que sí se produce cuando el uso anual es más moderado.

Renault Service Vidal de la Peña (Santander)

La recepción en el taller Vidal de la Peña en Santander ha sido especialmente ágil. En apenas cinco minutos el coche estaba recepcionado, sin esperas innecesarias ni trámites prolongados. La gestión ha sido rápida y profesional. El tiempo estimado para la intervención ha sido de una hora y media, y el coste de esta revisión, de no estar incluida en el paquete, habría sido de 122 €, una cifra razonable para un mantenimiento de 30.000 km en un vehículo eléctrico de este segmento.

Durante la visita he solicitado también el informe del estado de salud de la batería, con la intención de compararlo con los datos que obtengo a través de mi sistema OBD. Me interesa analizar posibles diferencias entre la medición oficial y la que ofrece mi propio software como referencia técnica y seguimiento a largo plazo. El resultado obtenido tras la revisión es muy positivo. Según la medición oficial de Renault, la salud de la batería se sitúa en el 99% de capacidad después de los kilómetros recorridos hasta ahora. Por su parte, el software que utilizo, Car Scanner, muestra un valor ligeramente distinto, concretamente un 98,64%.

SOH de la batería

La diferencia es mínima y probablemente se deba a los criterios de cálculo y al redondeo de los decimales que emplea cada sistema de medición. En cualquier caso, ambas cifras reflejan que el estado de la batería se mantiene prácticamente intacto y dentro de parámetros muy buenos tras este primer año y más de 30.000 kilómetros de uso.

SOH medido en Car Scanner

Aproveché la visita para consultar por la actualización que incorporará la función One Pedal. La información que me trasladaron apunta a que se implementará en los próximos meses mediante actualización remota, aunque la explicación fue bastante genérica y poco concreta. Sinceramente, me genera dudas que un cambio que afecta de forma directa al comportamiento dinámico y a la gestión de la frenada del vehículo se plantee únicamente como una actualización sencilla sin un procedimiento técnico claramente definido y supervisado.

En Francia, según la información disponible, sí existe un procedimiento claro. La actualización se realiza en el taller siguiendo un boletín técnico específico, el BT 88636, que establece de forma detallada cómo debe aplicarse la modificación y bajo qué condiciones debe verificarse su correcto funcionamiento. Todo ello me lleva a pensar que, aunque en España intentan ofrecer una respuesta ante la pregunta del cliente, probablemente aún no dispongan de un calendario ni de un procedimiento totalmente definido para nuestro mercado.

Fallo múltiple que solo se ha producido un día

En cuanto al comportamiento general durante este primer año y algo más de 30.000 km, la experiencia ha sido muy positiva. Únicamente he sufrido un episodio puntual en el que el sistema mostró múltiples errores derivados, según me han explicado, de un fallo de comunicación en una de las unidades de procesamiento durante el arranque. El procedimiento recomendado, salir del vehículo, cerrarlo y esperar entre diez y quince minutos para permitir un reinicio completo de las centralitas, ha demostrado ser eficaz y desde entonces no he vuelto a tener incidencias reseñables.

De cara al próximo año, la siguiente revisión llegará previsiblemente en el entorno de los 60.000 km. En verano realizaré además un viaje a Santiago de Compostela, donde analizaré consumos y comportamiento en desplazamientos largos.

Os comparto un balance económico estimado del ahorro acumulado en estos 30.684 km recorridos durante aproximadamente los últimos diez meses:

Durante este periodo el consumo medio eléctrico ha sido de unos 17kWh/100km, con un coste aproximado de 0,07€/kWh. Con estas condiciones, el gasto total en energía eléctrica para cubrir los kilómetros realizados ha sido de aproximadamente 365€.

Además, en mi caso hay un elemento adicional relevante. Aproximadamente un 35% de los kWh estimados de consumo han sido cargados en horas de producción fotovoltaica y, por tanto, a un coste cero. Sin embargo, para realizar un cálculo conservador y homogéneo, he considerado el supuesto más exigente, es decir, que el 100% de la energía consumida se hubiera pagado igualmente a esos 0,07€/kWh. De esta forma, el análisis es más prudente y comparable.

Si comparo esta situación con un vehículo diésel equivalente con un consumo medio de 5,5 litros cada 100 kilómetros y un precio del combustible de 1,40€/litro, el coste energético para recorrer la misma distancia habría sido de aproximadamente 2.363€ en combustible.

La diferencia entre ambos escenarios supone un ahorro en energía cercano a 1.998€ en favor del vehículo eléctrico.

A este ahorro energético se suman otros conceptos económicos relevantes. En el impuesto municipal he obtenido una bonificación del 75%, lo que representa un ahorro aproximado de 68€ anuales.

El mantenimiento realizado en esta ocasión está incluido dentro del paquete contratado. Si no estuviera cubierto, tendría un coste aproximado de 122€, importe que también puede considerarse como ahorro directo dentro del cálculo global.

Además, cuento con una bonificación en las autopistas de Bizkaia de unos 14€/mes. Considerando un periodo de alrededor de diez meses, el ahorro acumulado por este concepto asciende a aproximadamente 140€.

También he tenido un ahorro significativo en el sistema de estacionamiento regulado OTA del Ayuntamiento de Bilbao. En estos diez meses he abonado aproximadamente 65€ en concepto de aparcamiento gracias a la tarifa reducida aplicada a los vehículos eléctricos, conocida como ticket TECO. En un vehículo no eléctrico habría pagado el doble por el mismo uso, por lo que el ahorro estimado en este apartado ronda también los 65€ adicionales.

A ello se suma el ahorro en el sistema de estacionamiento regulado OCA en Castro Urdiales. En mi caso dispongo de una bonificación del 100% con carácter indefinido, lo que implica que no pago nada por la autorización de estacionamiento en zonas azules del municipio. Si no tuviera esta bonificación, el coste anual sería de aproximadamente 26€, importe que puede considerarse también como ahorro directo.

Si sumamos todos los conceptos, el balance económico estimado en este periodo queda de la siguiente manera:

Ahorro en energía frente al escenario diésel: 1.998€
Ahorro por impuesto municipal: 68€
Ahorro por mantenimiento incluido: 122€
Ahorro por bonificación en autopistas: 140€
Ahorro por OTA y ticket TECO: 65€
Ahorro por OCA en Castro Urdiales: 26€

El ahorro total acumulado en estos 30.684 km ronda aproximadamente los 2.419€.

Se trata de un cálculo basado en valores medios actuales y condiciones reales de uso, pero permite visualizar con claridad cómo la diferencia económica frente a un vehículo de combustión equivalente es significativa y cómo, incluso considerando un escenario conservador, la eficiencia energética y las ventajas fiscales y de movilidad generan un impacto positivo importante en el coste total de utilización.

Por el momento, el balance de este primer año no puede ser más satisfactorio. Sin incidencias relevantes, con costes contenidos y con una experiencia de uso que confirma la decisión tomada, continúo sumando kilómetros con la tranquilidad de que el conjunto responde exactamente a lo esperado.

Un saludo a los que siguen este blog y atentos a la carretera. 

Viaje Castro Urdiales - Elda - Castro Urdiales

1. Castro Urdiales – San Sebastián

El 3 de diciembre, salimos de Castro Urdiales a las 7:50 h con la batería al 93%, iniciando nuestro viaje rumbo a San Sebastián por la A-8. Esta autopista no tiene largos tramos rectos: cuenta con zonas limitadas a 100 km/h, algunos tramos a 120 km/h, y en las circunvalaciones de Bilbao y San Sebastián los límites bajan a 80 km/h. Condujimos todo el recorrido en modo Eco, con aceleraciones suaves propias del Renault Scenic E-Tech y sin superar los 115 km/h, manteniendo un consumo eficiente de energía. Durante el trayecto, nos encontramos con cierta lluvia, lo que exigió un poco más de precaución en los tramos más resbaladizos.

La temperatura exterior durante todo el trayecto se mantuvo entre 9 y 12 °C, mientras que dentro del coche mantuvimos la calefacción a 20,5 °C, lo que permitió un viaje cómodo sin afectar de manera significativa el consumo de la batería.

Una vez en San Sebastián, nos dedicamos a asuntos personales y pasamos la noche en la ciudad. Durante ese día y la mañana del 4 de diciembre, realizamos varias cargas estratégicas aprovechando paradas en centros comerciales y sitios donde la carga en alterna es barata, para poder salir hacia Zaragoza con la batería al 100%:

Endesa: 3,75 kWh → 1,31 €

Zunder: 25,78 kWh → 10,05 €

Repsol: 13,84 kWh → 4,98 €

Total cargado: 43,37 kWh

Total coste: 16,34 €

Al mediodía del 4 de diciembre, el coche había recorrido 169 km a una media de 64,8 km/h, con un consumo de 20,2 kWh/100 km, lo que refleja la eficiencia de la conducción en modo Eco y la influencia de los límites de velocidad, las condiciones de la carretera y el uso moderado de la calefacción.

2. San Sebastián – Zaragoza

El 4 de diciembre, salimos de San Sebastián a las 17:40 h, ya de noche, con la batería al 100% tras las cargas estratégicas del día. La temperatura exterior rondaba los 7–8 °C y el tiempo era muy desapacible, con mucha lluvia y viento, lo que exigió máxima precaución durante el trayecto hacia Zaragoza.

Previsión Donosti - Zaragoza

La ruta nos llevó primero por la A-15, una autovía de trazado complicado, con muchas curvas, obras y tramos estrechos, que junto con la conducción nocturna limitó la velocidad máxima durante todo el recorrido. A continuación continuamos por la AP-15 y finalmente por la AP-68, combinando tramos de autopista más amplios con otras zonas exigentes. Mantuvimos la calefacción interior a 21 °C para garantizar confort, dadas las bajas temperaturas exteriores y las condiciones meteorológicas.

Este tramo hasta Zaragoza tuvo una distancia de 254 km, con una velocidad media de 93 km/h y un consumo de 21,8 kWh/100 km, lo que refleja la exigencia de la carretera, las condiciones meteorológicas y la conducción nocturna.

Al llegar a Zaragoza, ya a unos 300 m de altitud, paramos para cargar el coche y cenar un poco, antes de continuar hasta nuestro destino para pasar la noche. La recarga en el cargador Zunder fue de 43,29 kWh por un coste de 19,48 €, lo que nos permitió seguir el viaje con autonomía suficiente y tranquilidad.

3. Zaragoza – Albentosa

El 4 de diciembre, salimos de Zaragoza pasadas las 22:00 h con la batería al 80%. La temperatura exterior durante todo el recorrido se mantuvo muy baja, entre 8 y 10 °C, mientras que la calefacción interior se mantuvo a 21 °C durante todo el trayecto para garantizar confort.

Cargamos en AC a 7,4kWh durante toda la noche

El trayecto discurre todo el tiempo por la autovía A-23, ascendiendo desde Zaragoza, situada a 300 m de altitud, hasta alcanzar los 1.000 m a la altura de Teruel, y posteriormente descendiendo hasta Albentosa. Aunque es autovía, presenta curvas y pendientes que requieren atención, lo que junto con la conducción nocturna y las bajas temperaturas hizo que la conducción fuese exigente. Durante todo el trayecto se condujo en modo Eco, ajustando aceleraciones y velocidad para optimizar la autonomía del Renault Scenic E-Tech.

Este hotel dispone en su parking de cargadores Wenea

Llegamos a Albentosa pasadas las 00:00 h de la madrugada del día 5 de diciembre con un 15% de batería. En las inmediaciones del lugar donde íbamos a dormir había unos cargadores de Wenea, que pudimos usar durante toda la noche para hacer carga en alterna a 7,4 kW, cargando 66,94 kWh a un coste de 25,43 €. Gracias a esta recarga, salimos de Albentosa al día siguiente con un 90% de batería.

Este tramo hasta Abentosa tuvo una distancia de 211 km, con una velocidad media de 92,8 km/h y un consumo de 26,0 kWh/100 km

4. Albentosa – Elda

El 5 de diciembre, salimos de Albentosa por la mañana con la batería al 90%, tras la recarga nocturna en los cargadores de Wenea.

El trayecto discurre inicialmente por la A‑23, descendiendo desde Albentosa, situada a 1.000 m de altitud, hasta las cercanías de Sagunto, a 100 m, y luego continúa por la AP‑7 y la A‑31 hasta Elda, donde se asciende nuevamente hasta los 430 m. La combinación de descensos y subidas, junto con las obras y limitaciones de velocidad en la AP‑7, hizo que el consumo medio se mantuviera relativamente bajo, pese a las exigencias del recorrido. Además, el tramo presentaba tráfico denso, con muchos camiones, lo que exigía concentración constante. El uso del control de velocidad adaptativo, junto con la función de lectura de señales, facilitó mantener la velocidad adecuada de manera precisa y segura. Durante todo el trayecto, la calefacción interior se mantuvo estable a 21 °C.

Al llegar a Elda, la batería estaba al 35%. Durante la tarde, entre la comida, la cena y el concierto de presentación de un libro, pude realizar recargas estratégicas. Intenté primero cargar en los cargadores rápidos de PlenErgi, con dos puntos de 60 kW y un precio de 0,3 €/kWh, gestionables sin tarjeta, como si fueran repostajes convencionales. Sin embargo, solo se alcanzaron 2,8 kWh, por lo que continué la recarga en Repsol y Endesa, obteniendo:

Repsol: 24,50 kWh, coste 11,64 € (dos recargas)

Endesa: 30,07 kWh, coste 10,52 €

Gracias a estas recargas, salimos de Elda el 6 de diciembre con un 96% de batería, listos para continuar la vuelta.

El tramo Albentosa – Elda tuvo una distancia de 245 km, una velocidad media de 96,9 km/h, y un consumo medio de 17,6 kWh/100 km, con temperaturas exteriores durante el recorrido entre 6 °C y 15 °C.

5. Elda – Honrubia

El 6 de diciembre, salimos de Elda sobre las 10:00 h de la mañana con la batería al 96%. La temperatura exterior durante todo el trayecto osciló entre 13 °C y 15 °C, con sol, algunas nubes y algo de viento lateral, aunque no muy fuerte. La conducción se realizó en modo normal, con aceleraciones estándar y velocidad máxima hasta 120 km/h, sin las limitaciones del modo eco.

Previsión Elda - Honrubia

La ruta discurre inicialmente por la A‑31 saliendo de Elda en dirección a Madrid, incorporándose posteriormente a la A‑3, pasando por Albacete, que se circunvala, y finalmente llegando a Honrubia, situada directamente sobre esta autovía. Durante el trayecto se asciende desde los 430 m de altitud en Elda hasta los 850 m de Honrubia, con un recorrido exigente que, junto al modo de conducción normal, resultó en un consumo medio de 26,5 kWh/100 km. La distancia total fue de 215 km, con una velocidad media de 105,9 km/h.

Cargadores Zunder de Honrubia

Al llegar a Honrubia, la batería estaba al 27%. Se realizó una recarga en Zunder de 45,78 kWh, con un coste de 20,60 €, lo que permitió recuperar energía suficiente para continuar con seguridad la siguiente etapa del viaje. Además, en Honrubia también existen cargadores de Wenea, aunque con un precio menos competitivo, disponibles como alternativa si fuera necesario.

6. Honrubia – Centro Comercial Plaza Norte 2, Madrid

El 6 de diciembre, después de la recarga en Zunder en Honrubia, salimos con la batería al 80% rumbo a Madrid. La temperatura exterior durante el trayecto osciló entre 13 °C y 14 °C, con cielo parcialmente nublado. La conducción se realizó principalmente en modo normal, con aceleraciones estándar y velocidad máxima hasta 120 km/h, adaptándose a los límites de las autopistas y a las condiciones del tráfico.

Interior del centro comercial

La ruta discurre íntegramente por la A‑3, pasando por la zona de Tarancón y otros tramos con tráfico moderado, hasta llegar a la circunvalación norte de Madrid, donde se encuentra el Centro Comercial Plaza Norte 2. Este centro cuenta con muy pocos cargadores, y además son de corriente alterna y baja potencia, por lo que para una recarga en condiciones es necesario desplazarse aproximadamente 1,5 km hasta un punto Iberdrola cercano.

Cargadores BP-Iberdrola en las proximidades del centro comercial

Al llegar al Centro Comercial Plaza Norte 2, la batería estaba al 32%. Se realizó la recarga en Iberdrola de 48,15 kWh, con un coste de 32,26 €. Fue el mayor coste de todo el viaje, ya que los cargadores eran de 400 kW, aunque no se necesitaba tanta potencia, y el precio era de 0,65 €/kWh. En la misma estación había otros cargadores de 180 kW, 5 céntimos más baratos, pero no estaban bien señalizados; los tres postes eran idénticos y solo uno indicaba claramente 400 kW. Cargué en el único que estaba disponible en ese momento.

Durante la espera, se podían ver varios BYD cargando, incluyendo un BYD Seal, lo que daba un poco de envidia ver cómo, incluso con el 96% de carga, todavía podía mantener 45 kW de potencia de carga.

A la izquierda el Renault Scenic, a la derecha BYD Seal

El tramo final desde Honrubia hasta el Centro Comercial Plaza Norte 2 fue de 180 km, con una velocidad media de 100,5 km/h y un consumo medio de 22,9 kWh/100 km.

Al llegar a Madrid, el navegador inicialmente intentaba dirigirnos por la R-3, que es de peaje. Ajustando la configuración para evitar peajes, el cálculo de ruta resultó en exactamente el mismo tiempo, ya que el tráfico en ese puente de diciembre era más de salida de Madrid que de entrada, permitiéndome ahorrarme el coste del peaje de la R-3 sin perder tiempo.

7. Centro Comercial Plaza Norte 2 – Albergue La Fábrica, Burgos

El 6 de diciembre por la tarde-noche, tras completar la recarga en Iberdrola en el Centro Comercial Plaza Norte 2, aprovechamos para comer en un Ginos y dar una vuelta por el centro comercial. Después de estas actividades, salimos con la batería al 85% rumbo a Burgos. La ruta discurre por la A‑1 en dirección norte, pasando por zonas suburbanas y tramos con tráfico denso cerca de la capital, aunque ya pasada la M‑40 el tráfico se normaliza y el trayecto es más cómodo.

Estimación C.C. Norte 2 - Albergue La fabrica

La ruta hasta el Albergue La Fábrica tuvo una distancia de 237,9 km, con una velocidad media de 94,4 km/h y un consumo medio de 22,2 kWh/100 km. El perfil de altitud del tramo incluye una subida prolongada por la zona de Somosierra, alcanzando los 1.400 m, y posteriormente se estabiliza alrededor de los 825 m a la llegada a Burgos. La conducción se realizó en modo normal, con aceleraciones estándar y velocidad máxima hasta 120 km/h. La temperatura exterior osciló entre 10 °C y 14 °C, y la calefacción del coche se mantuvo en 21 °C durante todo el trayecto.

Albergue La Fabrica

Al llegar al albergue, la batería estaba al 23%, suficiente para desplazamientos locales si hubiéramos decidido bajar a Burgos a cenar. Sin embargo, en el propio albergue había restaurante, así que decidimos no movernos y cenar allí, ya que estábamos bastante cansados. Eran aproximadamente las 20:00 h, con una temperatura agradable pero con algo de llovizna, y la cena resultó ser muy satisfactoria. Posteriormente, planifiqué que al día siguiente cargaría en algún cargador cercano de Zunder antes de partir rumbo a Castro Urdiales.

8. Albergue La Fábrica, Burgos – Castro Urdiales

El 7 de diciembre por la mañana, tras desayunar en el Albergue La Fábrica, fuimos a un cargador de Zunder en la zona universitaria de Burgos, desde donde salimos con la batería al 61% rumbo a Castro Urdiales. La carga realizada en Zunder fue de 36,33 kWh a un coste de 16,35 €.

La ruta discurre principalmente por la A‑1 y luego se incorpora a la AP‑68, descendiendo hacia Bilbao. Ya en las inmediaciones de Bilbao, la ruta pasa a la A‑8, por la cual se continúa hasta Castro Urdiales. La A‑1 y la AP‑68 presentan buen firme y tramos amplios de autopista, mientras que la AP‑68 y la A‑8, en la bajada hacia Bilbao y en los tramos finales, se vuelven más complicadas debido a curvas y cierto tráfico en zonas intermedias.

El trayecto tuvo una distancia de 200 km, con una velocidad media de 82,5 km/h y un consumo medio de 17,3 kWh/100 km. El menor consumo se debió en gran parte a la bajada desde la altitud media hasta Bilbao, que permitió una conducción más eficiente. La conducción se mantuvo en modo normal, con aceleraciones estándar y velocidad máxima hasta 120 km/h, aprovechando los sistemas de asistencia de la Renault Scénic E-Tech.

Las temperaturas exteriores oscilaron desde 10 °C al inicio del trayecto, aumentando hasta 19 °C al acercarnos a la costa. En este último tramo, no fue necesario mantener la calefacción, mientras que durante los tramos iniciales y de altitud media la calefacción se mantuvo a 21 °C para confort.

Al llegar a Castro Urdiales, la batería estaba al 23%. Solo quedaba recargar el vehículo hasta el 93%, que es el porcentaje con el que habíamos salido el 3 de diciembre, por lo que procedí a cargarlo en casa. La recarga totalizó 61 kWh a un coste de 6,10 € (0,10 €/kWh) en horario valle, dejando el vehículo listo y en las mismas condiciones de autonomía con las que comenzó el viaje.

Resumen global del viaje

Distancia total: 1.712 km

Energía total cargada: 350,3 kWh

Coste total de recarga: 136,62 €

Consumo medio: 20,5 kWh/100 km

Coste medio por 100 km: 7,98 €

Comparación con un vehículo de gasoil

Distancia total: 1.712 km

Combustible total: 111,3 litros

Coste total de combustible (1,529 €/litro): 170,2 €

Consumo medio: 6,5 litros/100 km

Coste medio por 100 km: 9,94 €